El paquete de reformas legales 2014 en Ecuador

Derogar 21 cuerpos legales originados, según el Gobierno ecuatoriano, en el neoliberalismo, será una prioridad del Ejecutivo para este año, con el argumento de que es necesario poner más controles al sistema financiero para evitar una crisis bancaria como la de 1999. En efecto, la falta de controles originó la crisis que dio lugar a la desaparición de la mitad de la banca privada del país. Pero algún mérito deben tener las entidades financieras que aún siguen funcionando, al punto de que las propias autoridades destacan la solvencia y solidez del sistema financiero nacional. Llama la atención que en el paquete de las 21 leyes ‘neoliberales’ que se derogarán, y que darán paso a un Código Monetario Financiero, esté incluida la Ley de Creación de la Red de Seguridad Financiera, que fue expedida por el actual Gobierno en diciembre del 2008. Pero esta reforma en paquete, que en otros gobiernos podría denominarse ‘Ley Trole’, no será la única que tendrá un impacto en el aparato productivo este año, el cual arrancó con un Código Penal que espera el veto o el visto bueno del Ejecutivo para entrar en vigencia. En la agenda del 2014 también está el nuevo Código del Trabajo, la Ley de Aguas, la Ley de Tierras, la Ley de Mercado de Valores, entre otras. Lo seguro es que las reglas del juego seguirán cambiando este año. Y según cómo se debatan y aprueben las leyes, las empresas decidirán si existen garantías para invertir.

Medidas 2014

Con menores ingresos fiscales, producto de la caída de los precios del petróleo, el Gobierno ha empezado a utilizar todo lo que está a su alcance para evitar un deterioro mayor en la balanza de pagos, donde se resume la cantidad de dinero que entra y sale del país por las transacciones de bienes, servicios y de capitales.

Esta semana, el Gobierno ha vuelto a señalar que el déficit en el comercio exterior es la debilidad de la economía nacional. En realidad, la declaración no es nada nueva y suele repetirse cada vez que un evento externo amenaza con complicar la economía nacional.

En esta ocasión, la caída en el precio del petróleo está dejando al descubierto los casi 7 años de carencia de una política de comercio exterior.

Las cifras en rojo hasta septiembre pasado son un anticipo de lo que será el cierre del año en materia comercial. USD 821 millones de déficit global y 7 000 millones de déficit no petrolero (cifra histórica), preocupan al Régimen, no solo por la magnitud de la brecha no petrolera, sino por el deterioro que se prevé continuará en los siguientes meses. A diferencia de años pasados, el ‘boom’ petrolero ya no será suficiente para compensar la falta de gestión en materia de comercio exterior.

En este escenario, el Comité de Comercio Exterior (Comex) ha acelerado la puesta en marcha de medidas para controlar el ingreso de productos importados como cosméticos, ropa, juguetes, zapatos y varios alimentos, con el consiguiente efecto en las empresas que se dedican a estas actividades.
Esta medida forma parte o se suma a la anunciada hace un mes, a través de la cual se quiere normar la calidad de productos nacionales e importados.

Hace un mes el INEN anunció que establecerá unas 4 000 normas técnicas de calidad hasta fin de año, y la semana pasada el IEPI dijo que prevé aplicar una normativa que se traducirá en mayores costos para productos como smartphones y tablets.

Se espera que los resultados de estas medidas, que se enfocan mucho en restringir las importaciones y poco en incentivar las exportaciones, se reflejen a partir del 2014. Y dependiendo de cómo evolucione el precio del crudo, la variable de ajuste será la entrada de bienes al país.

Deuda para la inversión pública

La tasa de crecimiento de la proforma presupuestaria para el próximo año 2014 es de apenas 2,59% si se compara con el codificado de este año, lo cual coincide con el estancamiento del precio del petróleo en el mercado internacional.

En realidad no es una coincidencia, pues en los últimos siete años el precio del crudo ha determinado el volumen de recursos que entran a la caja fiscal. Aunque también ha contribuido la agresiva contratación de deuda interna y externa, incluidos los anticipos petroleros a los que el Gobierno no considera deuda pública, aunque lo son.

En todo caso, para el próximo año se anuncia un presupuesto de USD 34 300 millones. Es la primera vez en siete años que su tasa de crecimiento es de un dígito, lo cual no responde a una moderación del Régimen, sino a que el precio del crudo ecuatoriano se ha estancado en menos de USD 100 por barril.

El desempeño petrolero en lo que va del año ha sido considerado por las autoridades a la hora de elaborar la pro forma, donde el precio juega un factor clave. Entre enero y septiembre del 2013 el precio ha caído 3%, según cifras del Banco Central del Ecuador. Y la proyección oficial es cerrar este año con USD 94 por barril, cuatro dólares menos respecto al año pasado. Por cada dólar que suba o baje el precio del barril de petróleo se calcula que el impacto es de USD 80 millones.

Para conseguir mayores ingresos en medio de este escenario, el Gobierno tendrá que aumentar la producción de crudo, lo cual sigue siendo una tarea pendiente. Aunque la extracción nacional se ha recuperado en los dos últimos años, al cierre del 2012 todavía era un 5% menor respecto a la registrada en el 2006.

Por eso, para financiar la inversión pública del próximo año el Régimen acudirá nuevamente al financiamiento externo e interno. El plan anual de inversiones para el próximo año asciende a USD 7 262 millones, una cifra que coincide con los desembolsos de deuda pública, interna y externa, que suman 7 577 millones.

Pese a los altos precios del petróleo, los recursos que deja la exportación de crudo se van básicamente en cubrir los costos de producción, inversiones y sobre todo en subsidios. Lo que queda para el Fisco es apenas un18% de los que genera las ventas de crudo.

China también pide a Ecuador garantías a la inversión

China es el principal financista del actual Gobierno y es considerado un país aliado. Pero esta semana dejó en claro que la incertidumbre sobre los Tratados de Protección de Inversiones (TBI) es una señal negativa para que el capital extranjero llegue a Ecuador. Su argumento es el mismo de cualquier país capitalista que busca seguridad para sus inversiones. Y no ha sido el único, pues otras naciones lo vienen pidiendo desde el 2010, cuando el Régimen anunció la eliminación de los TBI con el argumento de que no se sujetaban a la Constitución del 2008. En lugar de hacer una modificación puntual a esos acuerdos, para que en caso de presentarse diferencias entre las partes se resuelvan en tribunales regionales -como lo pedía la Carta Magna-, el Gobierno decidió darlos por terminado en su totalidad. Hace dos años envió a la Asamblea 13 TBI para que sean dados de baja. Ahí empezaron los tropiezos del oficialismo, ya que unos tratados fueron eliminados y otros no, lo cual envió una señal al exterior de trato discriminatorio. Los TBI de varios países de la Unión Europea estaban en la lista y sus autoridades transmitieron su malestar a través de los embajadores en Ecuador. El proceso no llegó a concretarse, en parte, porque complicaba las negociaciones de un acuerdo comercial con la UE. Ahora el Gobierno ha creado un nuevo ambiente de incertidumbre entre los inversionistas, sean aliados o no. Por un lado, este año creó una comisión para auditar los TBI, lo cual ha generado el malestar en China. Y por otro, en su reciente viaje a EE.UU., el Ministro de Comercio abrió la posibilidad de que el TBI con ese país sea renegociado. Si hay esa posibilidad, la cual es una oferta del Gobierno, la auditoría a los TBI sobra, a menos que el informe final de esa auditoría ya esté arreglado para que no vaya más allá de lo que está ofreciendo el Régimen.

Rumbo a los USD 4000 millones

Casi la cuarta parte de las divisas que salieron del Ecuador en los primeros ocho meses del presente año, por concepto de importaciones, fue para comprar combustibles y lubricantes.

Entre enero y agosto del 2013 se destinaron USD 4 000 millones para abastecer el mercado interno con combustibles y lubricantes importados, un 16% más de lo que se demandó en igual período del año pasado, según cifras del Banco Central de esta semana.

Las importaciones de derivados del petróleo vienen creciendo a una tasa del 7% anual y han permitido cubrir la demanda interna, pues la infraestructura local no da para más.

Los combustibles que se producen en el país alcanzan para abastecer al 60% del mercado nacional, lo cual no es suficiente para mantener funcionando el parque automotor, las plantas termoeléctricas y las cocinas a gas de los hogares.

En este escenario, el aumento de las importaciones implica que el Fisco destine más recursos para cubrir las diferencias de precios de los combustibles, ya que la gasolina, el diésel y el gas de uso doméstico tienen subsidio generalizado.

Hasta agosto pasado, el subsidio para estos tres combustibles bordeó los USD 2 500 millones. Y al actual ritmo de crecimiento, este año cerrará con una cifra histórica de alrededor de USD 4 000 millones.

El 2013 se presenta crítico en cuanto a las importaciones de combustibles, ya que la paralización parcial de la refinería Esmeraldas, que arrancó a inicios de año, implicará una menor oferta local de combustibles, y que deberá ser cubierta con mayores importaciones.

La producción local de combustibles cayó un 4% entre enero y agosto respecto al año pasado, mientras las importaciones crecieron18%.

Las mayores importaciones de combustibles tienen dos efectos adicionales. Por un lado contribuyen al desequilibrio en el sector externo, que se ha acentuado. Y por otro, deja al Fisco con menos recursos para la inversión pública, presionando al Gobierno a buscar más recursos en otro lado, léase más deuda pública.

¿Bicicletas 100% ecuatorianas?

Anualmente se comercializan en Ecuador unas 350 000 bicicletas y, considerando un precio promedio de USD 300 por cada una, se calcula que las ventas de este sector bordean los 1 000 millones de dólares al año.

Según las cifras del Régimen, las bicicletas que se arman en el país tienen actualmente un 20% de componentes locales, por lo que unos USD 800 millones salen del país vía importaciones. El objetivo es que en el futuro se llegue a tener una bicicleta 100% nacional.

Al igual que ocurre con los autos y las motos, el Gobierno viene presionando a las empresas para que incorporen más piezas y partes nacionales en sus productos, con el fin de generar nuevas líneas de producción local, más empleo y evitar que salgan dólares del país. Esto se quiere replicar con las bicicletas, para lo cual el Ministerio de la Producción anuncia créditos de la Corporación Financiera Nacional para fabricar piezas y partes de bicicletas. Se habla de unos USD 2 millones, pero aún se desconocen las condiciones.

¿Qué se puede fabricar localmente? Llantas, manubrios, cables de freno, asientos o cuadros de las bicicletas. El tema es a qué precio, pues si se importa del Asia todo sale más barato. Los cuadros de marcas como Trek, Specialized, Giant, etc., se hacen en fábricas de Taiwán o de China, donde se realiza la producción en masa de bicicletas de gama media y alta, bajo los estándares de diseño enviados desde EE.UU., Francia, Suiza, Italia, etc.

Las bicicletas con componentes de gama alta y que por lo general cuestan sobre los 1000 dólares seguirán importándose porque el desarrollo tecnológico en otros países lleva años de delantera y allí se produce para el mundo, por lo que el volumen de producción hace que el costo por unidad se reduzca.

Ahora, el grueso de las ventas en Ecuador está en aquellas bicicletas con componentes de gama baja, donde hay oportunidades de hacer piezas y partes localmente y captar parte de los USD 800 millones que se importan. La pregunta es: si hay tantos recursos en juego, ¿por qué las empresas locales no lo han aprovechado?

La respuesta es que es más barato importar que producir localmente, como ocurre con la mayoría de bienes industrializados. Y si se quiere desarrollar empresas locales para la producción de piezas y partes de bicicletas será necesario poner restricciopnes para que se desarrolle la producción nacional, seal a través de aranceles o de cupos. Eso ocurre en el sector automotor, en el calzado, los celulares, la vestimenta, etc. Un efecto a tomar en cuenta un un aumento de precios para el consumidor.

2013, AÑO CLAVE PARA EL COMERCIO ECUATORIANO

Luego de cinco años de revolución ciudadana, la inserción inteligente en la economía mundial sigue siendo una tarea pendiente. El Gobierno no ha logrado reanudar las negociaciones con la Unión Europea (UE), el mercado de mayor importancia para las exportaciones privadas del Ecuador.
Tampoco ha empezado un diálogo con Estados Unidos, para definir un acuerdo de largo plazo que le permita acceder a ese mercado cuando terminen las preferencias arancelarias (Atpdea), que concluirán en julio del 2013.
Con la Unión Europea, la fecha tope para llegar a un acuerdo será diciembre del 2013, cuando Ecuador dejará de recibir los beneficios del Sistema General de Preferencias (SGP), según la propuesta que presentó la Comisión Europea y que será definida el próximo año.
El SGP permite que los productos ecuatorianos ingresen a la UE en condiciones preferenciales, como ocurre con la Atpdea en EE.UU.
Pero el bloque europeo planteó extender el SGP hasta diciembre del 2013, con opción de renovación hasta el 2018, únicamente a los países de bajos ingresos, es decir, aquellos cuyo PIB per cápita sea menor a USD 3 945.
Ecuador tiene una renta per cápita de USD 4 082, por lo que no calificaría para beneficiarse de las preferencias europeas.
Esto presiona al Gobierno ecuatoriano para negociar un acuerdo de largo plazo con los europeos, aunque todavía no hay señales claras de que vaya a concretarse. La posición de la Cancillería, que dirige la política comercial del país, ha sido ambigua durante esta administración, pues permanentemente ha comparado el acuerdo de la UE con un Tratado de Libre Comercio (TLC), el cual va en contra de los principios del socialismo del Siglo XXI.

Y si bien aún hay tiempo para negociar, el acuerdo con la UE debiera concluir antes de llegar a la fecha límite, para evitar un impacto negativo en las exportaciones nacionales por la incertidumbre de no contar con reglas comerciales estables.