2013, AÑO CLAVE PARA EL COMERCIO ECUATORIANO

Luego de cinco años de revolución ciudadana, la inserción inteligente en la economía mundial sigue siendo una tarea pendiente. El Gobierno no ha logrado reanudar las negociaciones con la Unión Europea (UE), el mercado de mayor importancia para las exportaciones privadas del Ecuador.
Tampoco ha empezado un diálogo con Estados Unidos, para definir un acuerdo de largo plazo que le permita acceder a ese mercado cuando terminen las preferencias arancelarias (Atpdea), que concluirán en julio del 2013.
Con la Unión Europea, la fecha tope para llegar a un acuerdo será diciembre del 2013, cuando Ecuador dejará de recibir los beneficios del Sistema General de Preferencias (SGP), según la propuesta que presentó la Comisión Europea y que será definida el próximo año.
El SGP permite que los productos ecuatorianos ingresen a la UE en condiciones preferenciales, como ocurre con la Atpdea en EE.UU.
Pero el bloque europeo planteó extender el SGP hasta diciembre del 2013, con opción de renovación hasta el 2018, únicamente a los países de bajos ingresos, es decir, aquellos cuyo PIB per cápita sea menor a USD 3 945.
Ecuador tiene una renta per cápita de USD 4 082, por lo que no calificaría para beneficiarse de las preferencias europeas.
Esto presiona al Gobierno ecuatoriano para negociar un acuerdo de largo plazo con los europeos, aunque todavía no hay señales claras de que vaya a concretarse. La posición de la Cancillería, que dirige la política comercial del país, ha sido ambigua durante esta administración, pues permanentemente ha comparado el acuerdo de la UE con un Tratado de Libre Comercio (TLC), el cual va en contra de los principios del socialismo del Siglo XXI.

Y si bien aún hay tiempo para negociar, el acuerdo con la UE debiera concluir antes de llegar a la fecha límite, para evitar un impacto negativo en las exportaciones nacionales por la incertidumbre de no contar con reglas comerciales estables.

DETERIORO EN EL SECTOR EXTERNO ECUATORIANO

El hueco se está ampliando y todo apunta a que Ecuador terminará este año
con el mayor déficit de balanza comercial no petrolera que haya registrado en su historia.
Hasta octubre pasado, esa diferencia entre exportaciones e importaciones no petroleras llegó a -USD 6 875 millones y al cerrar el año bordeará los -8 000 millones.
Los altos precios del petróleo, que promediaron USD 95 por barril en los primeros 10 meses del año -otro récord histórico-, han cubierto los desequilibrios en el sector externo, inyectando suficiente dinero en el mercado para mover a la economía.
Incluso han permitido que la economía crezca, empujada por el mayor consumo de los hogares, los cuales siguen demandando más bienes nacionales e importados.
Por eso es poco probable que el freno a las importaciones, a través de impuestos o licencias, tenga los resultados que buscan las autoridades.
El Impuesto a la Salida de Divisas (ISD) no lo ha logrado desde el 2008 y el reciente aumento de la tasa de este tributo, del 2% al 5%, tampoco lo hará.
La demanda interna se mantiene al alza y la producción nacional no es suficiente para cubrirla.
Además, la importación de bienes de consumo, que se intenta frenar con este impuesto, representa el 20% de las importaciones.
El grueso de las compras ecuatorianas está en la adquisición de materias primas, bienes de capital y combustibles. Solo este último rubro, que se han duplicado durante este Gobierno, supera las importaciones de bienes de consumo, altamente criticadas por el Régimen.

¿Preparados para la crisis?

 La pregunta se puso nuevamente de moda, como  estuvo a finales del 2008, año en que  la crisis financiera en EE.UU.  se tradujo en una recesión económica con impacto global. 
Ante  el temor  de que una  nueva  crisis se repita  en los próximos  meses, los  ministros de Finanzas de Sudamérica dieron una respuesta optimista el viernes pasado, señalando que la región está  mejor preparada  para afrontar una eventual crisis en los países desarrollados.
El fundamento de ese optimismo se basa en dos medidas de prudencia tomadas por los países (unos más que otros): acumulación de reservas y disciplina fiscal.
Lo primero equivale al   ahorrar en época de vacas gordas, con el fin de usar esos recursos en períodos de escasez. Y lo segundo se relaciona con un manejo prudente de  recursos públicos, manteniendo déficit fiscales manejables.
En palabras del Ministro de Finanzas de Brasil, el ahorro  y la fuerte disciplina fiscal permitieron  gastar e  incentivar las economías de los países para  salir casi indemne de la crisis global del 2008.
 A Ecuador, al igual que en el 2008, la crisis actual le está cogiendo por sorpresa y sin ahorros en la cuenta del banco.

Previo a la crisis de hace dos años, los depósitos en el Tesoro Nacional bordeaban los USD 2 000 millones, recursos que se diluyeron a inicios del 2009, frenando  la inversión pública y el crecimiento económico, y aumentando el desempleo.
Actualmente, los ahorros del Régimen están en  USD 1 000 millones, casi la mitad de lo que tenía dos años atrás.

En este escenario, el Gobierno ha anunciado una nueva reforma tributaria para obtener más ingresos, evidenciando que requiere más recursos para mantener el modelo económico. No han sido suficientes los mayores ingresos petroleros del primer semestre del año, cuando obtuvo USD 95 por cada barril de crudo cuando el Presupuesto del Estado del 2011 se armó con USD 73.

Los excedentes petroleros no se han ahorrado, por lo que la salida en el corto plazo, si llega una crisis internacional, será contratar más deuda, sea con China, organismos de crédito regionales, países amigos, etc.

Durante la actual administración, la tendencia ha sido adquirir más deuda pública, sea en épocas de bonanza o de crisis petrolera.

Burócratas, obligados a renunciar en Ecuador

 La tercerización laboral y el trabajo por horas fueron condenados a muerte en este Gobierno, que criticó   a las empresas que obtenían   ganancias a expensas de la precarización del trabajo.
 Esta flexibilización laboral   atentaba contra   derechos de los trabajadores, que pasaban cada año de una empresa  a otra, sin   ninguna estabilidad. 
 Para un Gobierno que se dice defensor de los derechos de los trabajadores, el  Decreto Ejecutivo 813, del 7 de julio pasado, es una contradicción.
Con esta norma el Régimen puede obligar   a un  burócrata a renunciar, lo cual  es una contradicción y un absurdo.
 La renuncia es un acto voluntario del trabajador,  pero al  existir una imposición por parte del Estado se convierte en  un despido intempestivo, una  figura que consta en las normas vigentes  y que tiene  implicaciones económicas diferentes, por ejemplo, una mayor  indemnización.
Para el Gobierno  no es suficiente la ley vigente, la cual  abre una serie de ventanas para  achicar la burocracia: compra de renuncias, vistos buenos, sumarios administrativos por  evaluaciones, etc.

El Presidente de la República se olvidó del derecho a la estabilidad laboral que consta en la Constitución que él mismo impulsó   en el 2008 y firmó un Decreto incoherente con los postulados de la ‘revolución ciudadana’ que defiende.
Lo curioso es que las autoridades  han puesto en vigencia una norma  que  fue rechazada el año pasado, cuando el Ejecutivo intentó que la Asamblea aprobara la figura de renuncia obligatoria a través de un veto  a la  Ley  de Servicio Público. La Asamblea dijo que no, pero  el Ejecutivo ha implantado una forma de gobernar sui géneris, en la cual las leyes se cambian vía Decreto.

La economía ecuatoriana corre al 8,6%

La gran inversión pública dio sus frutos en el primer trimestre del este año. La economía nacional registró un importante crecimiento del 8,62% entre enero y marzo pasados comparado con igual período del 2010.

Todos los sectores crecieron, unos a tasas tan espectaculares que solo se explica porque antes hubo una gran crisis . La refinación de petróleo y el suministro de electricidad, por ejemplo, crecieron a tasas del 43 y 31%, respectivamente. Pero estos dos sectores habían caído durante nueves meses del 2010, a tasas que oscilaron entre el 15 y 40% . Cuando se consigue estabilizar la producción o se logra un leve repunte, la tasa de crecimiento anual se dispara.

Pero hay otros sectores económicos que vienen creciendo a tasas importantes y de forma constante. La industria, el comercio y la intermediación financiera muestran un dinamismo desde mediados del año pasado, impulsados por una política económica que ha protegido la producción local e incentivado el consumo y el crédito.

La construcción, gran generador de empleo, creció 17% en el primer trimestre, de la mano del Banco del IESS, mientras que el sector petrolero empezó a recuperarse luego de cuatro años de una caída constante, producto de una renegociación de contratos.

El gran responsable del crecimiento económico del primer trimestre del 2011 fue el Estado, que pudo gastar más porque recibió mayores ingresos petroleros y contrató más deuda pública. Mientras el precio del petróleo siga alto, el gasto público seguirá moviendo la economía.

Una postergada ley a favor de la competencia en Ecuador

Cuando Ecuador dio el salto  a la dolarización, en el 2000, el Banco Central  vio un  gran riesgo. Temía que la inflación  no cayera   a la velocidad que  prometía  la teoría económica, debido a la existencia  de monopolios y oligopolios   en  prácticamente todos los sectores productivos. La inflación  se demoró  tres años en caer  a un dígito.
En ese entonces ya era urgente generar las condiciones para que el mercado sea competitivo. De hecho, en el 2002, el Congreso  impulsó el proyecto de Ley de Promoción y Defensa de la Competencia Económica, que al final fue boicoteado por el Ejecutivo.
Ese proyecto  contó con el  auspicio de  cámaras de la producción, instituciones  gubernamentales y  organismos internacionales, pero el presidente (e), Pedro Pinto,  vetó totalmente la Ley, aceptando las observaciones de  la Cámara de Comercio de Quito.
Lo anterior no cambió la realidad nacional y los consumidores han tenido que soportar prácticas monopólicas, sin autoridades ni instituciones que intervengan a favor de los ciudadanos.
Los  datos que publicó esta semana el Instituto de Estadística y Cenco (INEC)  muestran que el 1% de los establecimientos económicos a escala nacional concentra el 90% del valor agregado, evidenciando que la realidad de la economía nacional no ha cambiado y que en los cuatro años y medio del actual Gobierno tampoco se han tomado decisiones a favor de la competencia. 

Una economía hipermonopólica, como la denominaron las autoridades, no se soluciona eliminando los monopolios, sino generando más competencia. Este es un punto clave en el debate de la nueva ley, la cual es necesaria, pero no es la única acción que se requiere. Las condiciones para generar competencia en el mercado también pasan por atraer inversión extranjera, dar seguridad jurídica y estabilidad económica y política.

El plan ‘B’ del ITT se impone sin mayor debate

Mientras las autoridades viajan por el mundo comprometiéndose a dejar el crudo del ITT bajo tierra a cambio de dinero, el Gobierno sigue al pie de la letra su plan ‘B’ para explotar ese bloque petrolero.

La hoja de ruta estuvo trazada desde marzo del 2007, cuando el Gobierno firmó un memorando de entendimiento para extraer el crudo del campo Ishpingo-Tambococha-Titputini (ITT). En los últimos cuatro años se han tomado decisiones claves para tener listo el plan ‘B’, en caso de que la otra opción no funcione. Se modificaron los límites de la zona intangible del Yasuní, con el objetivo de bajar las barreras legales para iniciar la extracción de crudo. Se diseñó un plan para que la petrolera estatal se encargue de la explotación. Se buscaron alianzas con petroleras en la región y en China. Se ha avanzado en el desarrollo del bloque 31, vecino del ITT, para montar la infraestructura petrolera que permita explotar ambos bloques en un futuro cercano, posiblemente en el tercer trimestre del 2012.

La estatal Petroamazonas está consiguiendo actualmente autorizaciones de las comunidades para empezar las labores de sísmica cuando las condiciones estén dadas. Todo este trabajo se lleva a cabo sin mayor debate, ya que quienes tienen algo que decir se han concentrado en debatir el plan ‘A’.

Pero si este plan no funciona, la explotación del ITT -que ya perdió la ‘I’, comenzará inmediatamente, sin opciones ni tiempo para cuestionar o auditar el trabajo que se ha realizado previamente.